La historia del puente dental.
Nov 08, 2018| 
Un puente dental es un tratamiento común, asequible, probado en el tiempo y de bajo riesgo para los dientes perdidos. El puente dental se llama así porque, literalmente, cierra la brecha creada cuando se pierden los dientes. El puente típico comprende uno o más dientes artificiales, conocidos como pónticos, que se mantienen en su lugar por dos coronas dentales o pilares. Si bien los dientes de reemplazo que se usan en los puentes pueden estar hechos de una variedad de materiales, incluida la amalgama de plata o el oro, comúnmente están hechos de porcelana por razones estéticas.
Para colocar un puente tradicional, un dentista asegurará las coronas a los dientes a cada lado de una brecha, anclando el póntico o los pónticos para que llenen el espacio. El resultado es una sonrisa que está completamente restaurada en términos de función y apariencia.
Sin embargo, los puentes también pueden unirse a los implantes dentales, que no dependen de los dientes naturales como soporte. Para colocar este tipo de restauración, un dentista insertará quirúrgicamente pequeños postes biocompatibles hechos de titanio en la mandíbula de un paciente, y estos postes aseguran toda la restauración. Los implantes dentales son las únicas restauraciones dentales que imitan la estructura completa de los dientes perdidos, incluidas las raíces, lo que los convierte en el método más fuerte y estable para asegurar los puentes disponibles.
No importa qué tipo de puente reciba un paciente, la restauración tendrá importantes beneficios estéticos y prácticos. Los nuevos dientes restaurarán la funcionalidad dental y la salud bucal. Además, gracias a la nueva tecnología dental y los avances estéticos, los puentes dentales actuales prácticamente no se distinguen de los dientes naturales.


